jueves, 3 de febrero de 2011

Hay calendarios para todos

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PARA CADA OCASIÓN

El 28 de julio se cumplirán 190 años de la declaración de la Independencia. Un tiempo que no depende del calendario que se use, porque corresponde al número de vueltas de la Tierra alrededor del Sol desde el día de nuestra independencia. Si lo consideráramos un evento trascendental para la humanidad, podríamos contar los años a partir de ese día, en cuyo caso, en nuestro calendario, estaríamos en el año 190. No me sorprendería que el señor Hugo Chávez haga uno partiendo del nacimiento de Bolívar.

Existen varios calendarios cuyas fechas se cuentan a partir de diversos eventos. Los judíos están en el año 5771 (contando a partir de la fecha en que, según la Biblia, Dios creó el mundo) y los mahometanos en el año 1432 (a partir de la Hégira, huida de Mahoma de la Meca a Medina). El mundo occidental ha adoptado el calendario gregoriano, que parte de la fecha del nacimiento de Jesucristo, un calendario aceptado por la mayor parte de la humanidad.

TEMA DE EQUINOCCIO

Nuestro calendario es el llamado gregoriano por haber sido introducido por el papa Gregorio XIII en el año 1582. La introducción del nuevo calendario se debió a que el anterior, introducido por Julio César en el año 45 a.C. –calculado por el astrónomo Sosígenes de Alejandría– ponía en 365,25 días el tiempo entre equinoccios, lo que se excede en 11 minutos. Así, en 1.627 años se había acumulado la diferencia, el equinoccio estaba adelantado unos 10 días y se seguía adelantando. Gregorio aprovechó también el cambio para ajustar la Pascua de Resurrección al calendario lunar.

NACIMIENTO DE CRISTO

En las escrituras solo hay referencia al nacimiento de Cristo en relación con la muerte de Herodes (según Lucas y Mateo) y hoy podemos relacionarlo a la aparición del cometa Halley (año 12 a.C.). Esto no es relevante, ya que nuestra era comienza el año 1, cualquiera que este haya sido con relación a estos eventos, la pregunta se refiere al día. Dentro de nuestro calendario la fecha de la Navidad es el 25 de diciembre, sobre la cual no hay mención en las escrituras y fue establecida recién en el año 451.

Fue el papa León I El Magno quien estableció la fecha ‘oficial’ del nacimiento de Cristo, y tuvo muy buen criterio al hacerlo. En el año 451 el solsticio de invierno caía en esa fecha y era una fiesta celebrada en una u otra forma por todas las religiones y por quienes no tenían ninguna. Esto hizo más fácil establecer la Navidad como una fiesta de primer orden para la cristiandad y para los conversos.

DIEZ MIL AÑOS MÁS

En verdad no existe problema con el calendario gregoriano en lo que se refiere a eventos recientes, como tampoco lo existe con ningún otro calendario utilizado hoy. El problema surge cuando se va atrás en el tiempo, pues no existe el año cero (0) y las fechas se restan negativamente para todo aquello que ha sucedido antes de la era cristiana. Existe una observación matemática lógica a esta división de fechas, pues el tiempo corre en una dirección y nuestro calendario histórico corre en dos direcciones.

El cómputo de fechas previas a nuestra era, además de complicarse con la falta del año 0 (requisito para trabajar con cifras negativas), va contra la lógica. En 1995 surgió una propuesta para modificarlo. El geólogo Cesare Emiliani, de la Academia Internacional de Ciencias, propuso un nuevo calendario que coincidiría con la época geológica que vivimos: el Holoceno.

Se estima que el Holoceno se inició unos 10.000 años antes del nacimiento de Cristo. Esta es una fecha importante –si bien no tan precisa– porque marca el final de la era glacial y el inicio de la agricultura. La fauna de hoy es la del Holoceno, que incluye una serie de fechas importantes para la humanidad, y que hoy se cuentan para atrás. La propuesta concreta de Emiliani era iniciar el calendario 10.000 años antes de la era cristiana, con lo cual hoy estaríamos en el año 12011.

DE JERICÓ AL AÑO 11

Según este calendario, la fundación de la ciudad de Jericó –que se estima en el año 7000 a.C.– tendría la fecha 3017. La fundación de Roma (año 753 a.C.) correspondería en el nuevo calendario al 9248.* El nacimiento de Cristo sería en el año 10000 y el descubrimiento de América en el 11492.

El sistema permitiría prescindir de los dos primeros dígitos en las fechas de eventos corrientes, los cuales se da por sentado que ocurren en el milenio en que vivimos. Así, el 2001 hubiera sido el 1, y nuestras cartas de hoy llevarían la fecha 11, las del año próximo 12 y así sucesivamente. Solo para los eventos históricos se requeriría el 12 mil, que lo precedería. Por lo pronto, la propuesta de Emiliani de prescindir de los primeros dígitos tiene sentido, ya que ningún documento moderno requiere especificar el milenio.

Las fechas de las diversas religiones podrían unificarse y para los historiadores, antropólogos y etnólogos sería mucho más fácil trabajar solo con números positivos. Sería más fácil visualizar la edad de Arquímedes, Platón o Alejandro Magno, pues la fecha de su nacimiento sería siempre anterior a la de su muerte. La propuesta no tuvo éxito pero tiene lógica y esperemos que algún día sea reconsiderada.π

(*) La suma no cuadra porque contando para atrás falta el 0 del año 10000.

Fuente: El Comercio

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